Aquí cambia la naturaleza de lo que estás haciendo: pasas de comprar un activo a comprar una máquina.
🔴 No lo puedes vender mañana
Bitcoin se vende en minutos. Un ASIC, no. Es un bien de capital con mercado secundario chico y volátil, y su precio de reventa depende de la misma dificultad que determina su producción: cuando la minería se pone difícil, el equipo produce menos y además vale menos. Las dos cosas al mismo tiempo, no una compensando a la otra.
Si existe alguna posibilidad de que necesites esa plata de vuelta en el corto plazo, un equipo no es el lugar donde ponerla.
La dificultad solo sube
La red de Bitcoin ajusta su dificultad para mantener un ritmo constante de bloques. Cuando entra más capacidad al mundo —y entra— cada máquina produce menos, aunque no le pase nada.
Es la variable más subestimada del negocio: tu equipo va a producir menos el año que viene que este, con toda seguridad, y no porque se haya deteriorado. Cualquier proyección que no lo considere está mal hecha.
El halving
Aproximadamente cada cuatro años, la recompensa por bloque se reduce a la mitad. Está en el protocolo, la fecha se puede estimar y no depende de nadie. Si tu horizonte cruza uno, tiene que estar en tus cuentas.
El hosting se paga igual
La electricidad y el espacio cuestan lo mismo cuando bitcoin sube y cuando baja. Es un costo fijo contra un ingreso variable, y esa combinación es la que puede volver negativo un mes.
Y las máquinas se rompen
Un ASIC es hardware trabajando al máximo, todo el día, todos los días. Se detienen, se degradan y a veces fallan. Cuando pasa, te avisamos y lo reparamos según lo que diga tu contrato — pero durante ese tiempo no produce.